viernes, 15 de abril de 2011

Torta Abuela, eso sí la de mi abuela

De mi infancia tengo miles de recuerdos maravillosos, considerando que somos un familion (en lenguaje científico: un montón de gente) siempre había espacios para correr, jugar al escondite, celebrar cumpleaños y pasar semana santa en Playa Pintada. Pero los recuerdos más especiales de mi niñez no incluyen columpios o mascotas, ni siquiera regalos; están todos enmarcados en una cocina de paredes verdes y mesa de vidrio.


La cocina de mi abuela...


Allí entendí que el significado de la magia estaba mucho más allá de lo que las comiquitas explicaban, vi como uno que otro té curaba desde el dolor de estómago hasta los orzuelos. Fui testigo presencial de como los procesos de paz con vecinos y suegras se adelantaban con un merengon de por medio que hacia todo mucho más fluido e incluso amable. Los almuerzos en casa de mi abuelita sabían y saben a pertenencia a ese amor sabroso que da tranquilidad, sino que lo digan Inga, Selva, Gaby y todos mis compañeros de la Universidad que siempre preguntaban cuando íbamos a estudiar (almorzar) en casa de la abuela.


Crecer con magas como mis abuelas, mi mamá y mis tías termina por dejarlo a uno con timidez para las labores culinarias, y aunque yo le pongo corazón y me guío al pie de la letra por el recetario familiar aún me faltan años de práctica para lograr hacer un pastel de pollo como el que se come en la Quinta Delirios.


Mi hermanita menor, una de las morochas, siempre ha sido más valiente para ciertas cosas (no incluye montañas rusas) y tiene un carácter que parece mezcla de chocolate con pimienta y parchita; ella si se fajo con la cocina y es nuestra esperanza de que las recetas de las abuelas sobrevivan una generación más. Es chef, ahora está trabajando en Madrid y cocina como una Diosa.


Hoy me levante pensando en ella, en mi abuelita y en sus postres, por eso les dejo la receta de mi torta favorita a ver como les va con las instrucciones, yo prometo que cuando aprenda a prender el horno de mi casa voy a intentar hacerla también.


Torta abuela o torta real


Ingredientes


8 huevos
8 cucharadas colmadas de azúcar
8 cucharadas colmadas de harina con leudante
1 cucharada de maicena
1/2 de ciruelas pasas (sin hueso)
1/2 kg de azúcar
1/2 lt de vino moscatel o vino tinto dulce
1/2 lt de leche
3 yemas de huevo
1 cucharada rasa de polvo royal (polvo para hornear)
1 cucharada de vainilla


Preparación


Se baten las 8 claras de huevo a punto de nieve, se le agregan las 8 yemas una por una y se sigue batiendo. Luego se incorporan sin dejar de batir las 8 cucharadas de azúcar y la vainilla hasta que la mezcla esté cremosa.


Aparte hay que cernir tres veces los ingredientes secos (harina y polvo de hornear) y luego hay que incorporarlos a la mezcla lentamente sin dejar de batir. Esta preparación se vierte en un molde enharinado y se hornea a 400ºF durante 45 min aproximadamente, luego debe revisarse y estará listo cuando al introducir un cuchillo en el centro salga limpio. 


La ciruelas pasas se remojan en agua desde la noche anterior, se montan al fuego y al estar blandas se les agrega el 1/2 kg de azúcar y se dejan en el fuego hasta que el almibar esté espeso. Luego se retira del fuego y se le agrega el vino.


Con las 3 yemas, azúcar al gusto y la maicena se hace una crema ligera a la que puede colocársele una cucharadita de vainilla.


El bizcochuelo se saca del horno, se deja reposar y luego se corta transversalmente en tres partes, así queda una base, un centro y la tapa para la torta. Se separan los pedazos para colocar la base, bañarla con el almibar de las ciruelas, colocar una capa de ciruela, luego crema, el centro, otra capa de ciruela, crema y la tapa. Esta última se baña con el resto de la crema y se adorna con ciruelas.


Nota: Lamento no tener fotos de la torta, pero prometo que la próxima vez que la prepare alguien en la familia les tomo una.

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